1. EGR (Recirculación de Gases)
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Motor sin carbonilla: Evita que el hollín ensucie y obstruya el colector de admisión y las válvulas.
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Mayor durabilidad: El aceite no se contamina tan rápido, reduciendo el desgaste del motor.
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Mejor respuesta: El motor respira aire 100% limpio, mejorando la aceleración a bajas revoluciones.
2. DPF / FAP (Filtro de Partículas)
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Adiós a las obstrucciones: Se elimina el riesgo de que el vehículo pierda potencia o entre en «modo emergencia» por filtro tapado.
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Ahorro de combustible: Desaparecen las regeneraciones automáticas (que inyectan y gastan diésel extra).
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Protección del turbo y del aceite: Los gases escapan más rápido, el turbo sufre menos y se evita que el diésel crudo se filtre al aceite del motor.
3. AdBlue (Sistema SCR)
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Ahorro constante: Ya no es necesario comprar ni rellenar líquido de urea.
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Prevención de averías caras: Se anulan bombas, inyectores y sensores de NOx, piezas muy propensas a romperse y de alto costo.
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Sin bloqueos de arranque: El vehículo jamás te dejará tirado impidiendo el arranque por falta de líquido o fallo de sensores.

